miércoles, 29 de febrero de 2012

Comportamiento del sistema eléctrico en 2011

El pasado 4 de enero de 2012, Red Eléctrica Española publicó el Avance del Informe del Comportamiento del Sistema Eléctrico en 2011, aunque los medios no parecieron enterarse. Desgraciadamente, en nuestro querido país, el analfabetismo energético es absoluto, gracias, en gran parte, a los medios de desinformación por su falta total de interés en el tema. Como consecuencia, los grandes lobbies contrarios al desarrollo de las renovables están consiguiendo que cale entre la población el mensaje de que las renovables son caras y poco efectivas.  Echándole un vistazo a este informe es muy fácil tener una idea bastante clara de por dónde han ido los tiros en cuanto a la generación eléctrica en el país en el año anterior. Los principales puntos de dicho informe, resumidos, han sido los siguientes:

  • La demanda anual de energía eléctrica corregida ha registrado un descenso del 1,2% respecto al año anterior.
  • Los máximos anuales de demanda de potencia media horaria y de energía diaria se alcanzaron respectivamente el 24 y 25 de enero con 44.107 MW y 884 GWh, ambos inferiores en un 1,7% y un 2,5% respecto a los máximos históricos registrados en el 2007.
  • La potencia instalada aumentó en 1.879 MW, situando la capacidad total de generación al finalizar el año en 100.576 MW (un 1,9% superior a la del año anterior). La gran mayoría de ese aumento de potencia (el 93 %) proviene de nuevas infraestructuras de origen renovable, principalmente eólicas (997 MW) y solares (674 MW).
  • El producible hidráulico se situó en 22.954 GWh, un 18% inferior al valor medio histórico y un 37% menor que el registrado en el 2010 (año destacado por una elevada hidraulicidad). 
  • En cuanto al balance de producción, la mayor parte de las tecnologías han registrado caídas de producción respecto al año anterior, con significativos descensos de la hidráulica (un 28 %) y de los ciclos combinados (un 22 %). Por el contrario, las centrales de carbón duplicaron su generación respecto al 2010 y las tecnologías fotovoltaica y termoeléctrica tuvieron un incremento del 26% y del 193% respectivamente.
  • Respecto a la cobertura de la demanda, la nuclear se ha situado a la cabeza cubriendo el 21% de la demanda (un 22% en 2010), le siguen los ciclos combinados con una aportación del 19% (un 23% en 2010). En tercer lugar se han situado: la eólica que mantiene con un 16% la misma representación que el año anterior, el carbón que eleva su contribución al 15% (un 8% en 2010) y la hidráulica que desciende al 11% (un 16% en 2010). El resto de tecnologías han mantenido una contribución similar al año anterior.
  • En conjunto, las energías renovables han cubierto el 33% de la demanda, tres puntos menos que el año anterior, debido principalmente al descenso de generación de energía hidráulica.
  • Durante el 2011 la eolicidad, o viento disponible, ha sido notablemente menor que en el 2010, dentro de los relativamente estrechos márgenes de variabilidad de esta tecnología en términos de cómputo de la energía anual producida. Ello ha llevado a que durante el 2011 no se hayan superado los máximos de producción del año anterior. Sin embargo, el 6 de noviembre de 2011 a las 2.00 horas se registró un nuevo máximo de cobertura de la demanda con energía eólica (un 59,6% frente al máximo anterior del 54,0 %), al coincidir una importante producción eólica con una demanda baja y un notable saldo exportador.
  • El aumento de generación con carbón por un lado, y la menor producción de otras fuentes de energía (hidráulica, eólica y nuclear) han dado lugar a un repunte de las emisiones de CO2 del sector eléctrico que se han estimado para el 2011 en 73 millones de toneladas, un 25% más que en 2010.
  • El saldo de intercambios internacionales ha sido exportador en 6.105 GWh, un 27% inferior al del 2010. Este descenso proviene principalmente de un cambio de signo en el saldo neto de intercambios a través de la interconexión con Francia que, tras ser exportador por primera vez en 2010, vuelve a ser importador por un valor de 1.189 GWh en 2011.
Como se puede ver, a pesar de la opinión de las compañías eléctricas y de los productores convencionales, las renovables, le pese a quien le pese, generan un tercio de la demanda eléctrica en nuestro país. Esto, además de evitar emisiones de CO2 a la atmósfera, evita la compra de combustibles fósiles al exterior, disminuyendo nuestra dependencia energética exterior y garantizando que todo el dinero que se ha gastado y los puestos de trabajo empleados en la generación se quedan en nuestro país. Algunos, que han suprimido las primas a las renovables temporalmente, parecen no enterarse del tema. Esperemos que recapaciten y reconsideren su posición al respecto y vuelvan a dar impulso a estas energías de una vez por todas. España sería, sin duda, un país mejor. Y más respirable.
 

martes, 21 de febrero de 2012

Adictos al plástico

Por fin, después de dar mil vueltas por los pasillos del súper, de haber vuelto corriendo a por las latas de mejillones, que eran, en realidad, a por lo que había ido, llego a la caja. La cajera, con gesto displicente y haciendo bailar un rock´n roll a su chicle de fresa ácida dentro de su boca, va pasando los productos por el lector a gran velocidad. Me mira con gesto aburrido y pregunta: "¿Quiere bolsa?" La miro con un cierto temor y le digo: "No, gracias". Ella me mira con gesto desafiante y me dispara con otra pregunta: "¿Seguro? Son gratis...". No me amilano, me echo la chaqueta para atrás y dejar así el bolsillo de mi pantalón a la vista y le digo: "No te preocupes, llevo bolsa de tela".

Afortunadamente, este "duelo" ya no se da más que en las tiendas pequeñas, dado que, por ley, los supermercados están obligados a cobrar las bolsas de plástico. Sorprendentemente, muchísima gente ha dejado de usar estas bolsas por motivos monetarios. Está claro que, cuando a la gente le tocan el bolsillo, suele reaccionar. Es triste, pero es así. Por lo menos en España.

Para mí siempre ha sido un sufrimiento la cantidad de plástico que usamos, aunque no queramos. En la ciudad quizás no te das mucha cuenta, pero cuando sales al campo y ves la cantidad de bolsas, botellas y todo tipo de envases que deja la gente en los lugares más insospechados, llegas a ser consciente del impacto que estos productos tienen en el medio ambiente. Y dado que no se conoce ningún organismo capaz de degradar el plástico, este impacto es enorme, ya que cada trozo de plástico que se ha fabricado, existe todavía en algún lugar de nuestro planeta.


La muy recomendable película-documental canadiense "Adictos al plástico" ("Addicted to plastic", 2008, Ian Connacher) habla sobre este tema en profundidad: sobre el tiempo que tarda un plástico en degradarse (de 100 a 1000 años); sobre el impacto que puede producir a miles de kilómetros de su lugar de fabricación o utilización (la famosa Isla de Basura que hay en el océano Pacífico, tres veces más grande que España); sobre la toxicidad de los plásticos usados en alimentación...


Pero el documental no se limita a los aspectos negativos de este material derivado del petróleo, sino que propone soluciones a través del ejemplo de diversas empresas e instituciones que se dedican, de alguna manera, a disminuir o eliminar el impacto de los plásticos en el medio ambiente. Como BioPak, empresa australiana que fabrica todo tipo de embalajes y envases totalmente biodegradables. Como Wastaway, que, a partir de la basura doméstica, fabrica un producto llamado Fluff que puede convertirse en combustible, generar electricidad, o transformarse en material de construcción. O como Conserve India, empresa que elabora todo tipo de complementos (cinturones, carteras, bolsos, collares...) a partir de bolsas de plástico, reduciendo la basura de los vertederos y empleando a gente de las clases más desfavorecidas.

En cualquier caso, la primera y más efectiva de las medidas que podríamos tomar para disminuir o eliminar el impacto del plástico en nuestro mundo es reducir su uso al mínimo posible, eligiendo productos cuyo envase sea de plástico reciclado, cartón, papel o vidrio, productos todos ellos de menor impacto o más fácil reciclado. Y si nos tenemos que pelear con la cajera, pues nos peleamos. Pero con educación y una sonrisa, eso siempre.

lunes, 13 de febrero de 2012

Un litro de luz

En los suburbios de Manila hay todavía tres millones de familias sin acceso a la electricidad que viven en chabolas cuya única fuente de luz, durante el día, es el hueco de la puerta, que suele ser, además, el único acceso al exterior. Por otra parte, dentro del área metropolitana de la capital filipina existen igualmente asentamientos chabolistas que, si bien disponen de electricidad, lo hacen de una forma tan precaria que se producen incendios de forma habitual por las malas conexiones.

La fundación Myshelter, creada por Illac Díaz, intenta mejorar las condiciones de estas familias a través de proyectos sostenibles y generadores de empleo. Uno de estos proyectos es Isang Litrong Liwanag (Un litro de luz), que pretende llevar una fuente de luz sostenible y segura a todas estas viviendas, tanto en Manila como en el resto del país. El diseño de la botella solar ha sido desarrollado por unos estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en sus siglas en inglés) a partir de experiencias similares en otros países, y se basa en los principios de las Tecnologías Apropiadas, un concepto que busca cubrir las necesidades básicas en países en desarrollo mediante tecnologías sencillas y fácilmente replicables.

El invento no puede ser más sencillo: una botella de plástico llena de agua y un poco de lejía se introduce en un agujero practicado en el techo de la vivienda, introduciendo la luz solar de forma económica y sostenible y facilitando la vida a sus moradores. El agua es para mejorar la refracción de la luz y su distribución por la habitación y la lejía para que permanezca clara y limpia durante más tiempo. El agujero en el techo se sella con silicona para evitar la entrada de agua. Es una tecnología de fácil difusión y hecha con materiales reciclados, económicos y de fácil acceso.


Mediante este sencillo y genial artilugio las familias que no disponen de electricidad tienen acceso a una fuente de luz gratuita durante el día. Las que sí tienen conexión eléctrica consiguen bajar la factura de la luz hasta en un 40 %. El invento supone, en resumen, una gran mejora en sus condiciones de vida, de forma económica y sostenible.


Tendemos a pensar que el diseño es cosa de clases altas, de gente snob y adinerada. Sin embargo, el diseño tiene un potencial de cambiar la vida de las personas ilimitado. Sólo hay que dirigirlo de manera adecuada. El buen diseño es como esta bombilla solar, sencillo, económico y práctico. Cada vez que veo a los cocineros-estrella que acaparan cada vez más minutos y pagínas en los medios de descomunicación con su diseño culinario de altos vuelos que sólo sirve para llenar sus egos y los de sus clientes, pienso en estos otros genios anónimos, desconocidos, que emplean su tiempo y sus recursos en mejorar las vidas de miles de personas. Esto sí que es haute-design.

lunes, 6 de febrero de 2012

Desperdicios vs Sobras

Ayer leí un artículo en el diario El País en el que se trataba el tema de los alimentos que se desperdician en Europa. De acuerdo con dicho artículo, en España se desperdician, de media, 163 kilos de alimentos por persona al año, lo que hace un total de 7,7 millones de toneladas al año, muy cerca de los 179 kilos al año por habitante europeo, según un informe del Parlamento Europeo. De hecho, España está en el grupo de cabeza de los países despilfarradores, ocupando el sexto lugar detrás de Alemania (10,3), Holanda (9,4), Francia (9), Polonia (8,9) e Italia (8,7). No está mal, somos los segundo en desempleo y ahora esto.

El desperdicio empieza por los productores. Según el informe citado, en la fase de producción se desperdicia el 39 % de los alimentos. A éstos les siguen los restauradores, que, en España, desperdician más de 63.000 toneladas de comida al año, más del doble que hace un par de décadas, según un informe de Unilever Food Solutions avalado por la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR). Pero, curiosamente, donde está el meollo de la cuestión es en nosotros, los particulares, que somos responsables del 42 % de los productos alimenticios que van a la basura.

Parece ser que es una mezcla de falta de conciencia, de un empaquetado inapropiado que no cuenta con las familias actuales, de menos miembros (o miembras, como diría alguno) y de un mal etiquetado, que no explica claramente la diferencia entre fecha de caducidad (el consumo del alimento puede hacernos daño) y fecha de consumo preferente (el alimento ha perdido parte de sus características originales, pero es perfectamente comestible), así que la solución será también una mezcla de medidas, entre las cuales estará la de concienciar a los particulares para que sean más previsores y responsables en la compra de alimentos. Es inaceptable que sigamos con este despilfarro ahora que el hambre está rozando la vieja y confortable Europa, con niños que se alimentan gracias a los vales de comida en Grecia y más de 70 millones de pobres entre sus habitantes.


Pensando en todo este sinsentido, me acuerdo de que cuando yo era chico (me gusta más chico, como se dice en el Sur, que pequeño, así que me permito esta licencia lingüística, por ser este mi blog) no existía la palabra desperdicios, o por lo menos no la recuerdo. En mi casa se decía "sobras". Y las sobras, al no ser desperdicios, se aprovechaban. Y no era porque mis padres pasaran necesidad, ni mucho menos. Era porque los dos venían de familias humildes que habían vivido con ciertas estrecheces y que tenían que aprovechar lo poco que tenían. Y ésto se les quedó en la cabeza a los dos.


En mi casa, lo que sobraba de los platos se juntaba y se le echaba a los gatos. Los pobres no conocían las delicias que venden ahora a precio de oro en los supermercados y clínicas veterinarias en enormes sacos, así que se tenían que conformar. Y, desde luego, lucían bien sanos. Y de lo que sobraba en la fuente, cazo o sartén, hacía mi madre unos estupendos suflés, irrepetibles. Eran irrepetibles porque los hacía con lo que había sobrado aquel día, o semana, así que la receta era totalmente aleatoria. Eso sí que es haute cuisine, y no lo que hacen el Adriá y sus amiguetes. Soy de los pocos afortunados en probar el souflé de lentejas deconstruídas o el gratinado de cocido con croquetas hidrogenadas. Gracias, mamá.

Hay maneras de reducir nuestros desperdicios. Sólo hay que planificar un poco y hacer una compra responsable y proporcionada. Y con los inevitables residuos que nos queden, las sobras, podemos hacer mil cosas. Bichead en internet y veréis todo lo que se puede hacer. Yo ya he empezado con mi mermelada deconstruída de posos de naranjas y estoy encantado. Para empezar, os recomiendo que visitéis estos sitios:
http://www.afindemes.es/5230/trucos-para-aprovechar-las-sobras/
http://hoycocinamama.blogspot.com/2007/06/cocina-de-sobras.html
http://www.mis-recetas.org/recetas/search?text=sobras


¡Que lo disfrutéis!